martes, 28 de octubre de 2014

EL GÉNERO LITERARIO EN NERUDA


El género literario

El género literario al que recurrió Neruda preponderantemente fue el lírico. Ya desde los orígenes de la literatura los géneros fueron: narrativo, lírico, dramático y didáctico. No corresponde a este libro explicar cada uno de ellos en extenso, pero sí les recordamos que en el marco del género narrativo se incluyen: las epopeyas (ejemplo Ilíada y Odisea), Los cantares de Gesta (ejemplo Canción de Roldán, Poema de Mío Cid), la novela (Don Quijote) y el cuento (Cuentos de amor, de locura y de muerte de Horacio Quiroga), entre otros. En el dramático están todas aquellas obras que fueron pensadas por su autor para ser representadas (Agamenón de Esquilo, Travesuras de la niña mala de Vargas Losa). El género lírico es aquel que expresa los sentimientos del autor y el didáctico tiene como finalidad enseñar a través de la literatura y enseñar al mismo tiempo literatura.

Género lírico

Pablo Neruda ejerció lo que bien podemos denominar como el apostolado de la lírica, puesto que mediante ella proporcionó a generaciones enteras la explicación de muchos de los misterios del universo, así como también transmitió las nociones de respecto al derecho del otro, la convivencia, la búsqueda política, en fin, todo aquello que integra las grandes preocupaciones humanas. Y, por supuesto, sin olvidar el gran tema del amor en donde el hombre puede ser feliz o caer en la melancolía sin esperarlo siquiera. Somos seres complejos y en esa misma complejidad anida nuestra razón de ser. La lírica de Veinte poemas constituye una manera de explicar los arcanos del amor. Y en esto precisamente estriba la manifestación lírica, porque el sujeto que se expresa lo hace desde una perspectiva absolutamente personal; es su punto de vista y no la realidad consumada. Y en cuanto a nosotros lectores nos corresponde leer una confesión prácticamente de quien escribe, y en este mismo marco la debemos interpretar. Las verdades de la literatura prácticamente no existen; sólo son opiniones que nosotros debemos incorporar a nuestra vida sólo si estamos de acuerdo con ellas.

Por lo anterior, el ser humano que lee Veinte poemas se identifica con muchos de los temas allí planteados. Y en esto radica la magia de la lírica, en conseguir que quien la disfruta comprenda su propio universo a la luz que proyecta el universo del otro.                                                                                                                                                

Neruda quiso poetizar el mundo, nombrar cada una de sus cosas, de la A a la Z, como quien compusiese una enciclopedia lírica. Hizo de su don un deber y un plan que suponían un diario ejercicio, un puntual inventario de todo lo que ocurría dentro y alrededor de él: la palabra poética rivalizó en variedad y amplitud con el cosmos. Quizá el chileno haya sido el último de nuestros poetas que quiso cumplir una función profética, universal y totalizante. Así, en un solo movimiento envolvente, celebró el mundo, se exaltó a sí mismo y fue un gran cantor de su pueblo y su patria americana. (José Miguel Oviedo)

 

 

 

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