El género literario
El género literario al que recurrió Neruda preponderantemente
fue el lírico. Ya desde los orígenes de la literatura los géneros fueron:
narrativo, lírico, dramático y didáctico. No corresponde a este libro explicar
cada uno de ellos en extenso, pero sí les recordamos que en el marco del género
narrativo se incluyen: las epopeyas (ejemplo
Ilíada y Odisea), Los cantares de Gesta (ejemplo Canción de Roldán, Poema de
Mío Cid), la novela (Don Quijote) y el cuento (Cuentos de amor, de locura y
de muerte de Horacio Quiroga), entre otros. En el dramático están todas
aquellas obras que fueron pensadas por su autor para ser representadas
(Agamenón de Esquilo, Travesuras de la niña mala de Vargas Losa). El género
lírico es aquel que expresa los sentimientos del autor y el didáctico tiene
como finalidad enseñar a través de la literatura y enseñar al mismo tiempo
literatura.
Género lírico
Pablo Neruda ejerció lo que bien podemos denominar como el
apostolado de la lírica, puesto que mediante ella proporcionó a generaciones
enteras la explicación de muchos de los misterios del universo, así como
también transmitió las nociones de respecto al derecho del otro, la
convivencia, la búsqueda política, en fin, todo aquello que integra las grandes
preocupaciones humanas. Y, por supuesto, sin olvidar el gran tema del amor en
donde el hombre puede ser feliz o caer en la melancolía sin esperarlo siquiera.
Somos seres complejos y en esa misma complejidad anida nuestra razón de ser. La
lírica de Veinte poemas constituye una manera de explicar los arcanos del amor.
Y en esto precisamente estriba la manifestación lírica, porque el sujeto que se
expresa lo hace desde una perspectiva absolutamente personal; es su punto de
vista y no la realidad consumada. Y en cuanto a nosotros lectores nos
corresponde leer una confesión prácticamente de quien escribe, y en este mismo
marco la debemos interpretar. Las verdades de la literatura prácticamente no
existen; sólo son opiniones que nosotros debemos incorporar a nuestra vida sólo
si estamos de acuerdo con ellas.
Por lo anterior, el ser humano que lee Veinte poemas se
identifica con muchos de los temas allí planteados. Y en esto radica la magia
de la lírica, en conseguir que quien la disfruta comprenda su propio universo a
la luz que proyecta el universo del otro.
Neruda quiso poetizar el mundo, nombrar
cada una de sus cosas, de la A a la Z, como quien compusiese una enciclopedia
lírica. Hizo de su don un deber y un plan que suponían un diario ejercicio, un
puntual inventario de todo lo que ocurría dentro y alrededor de él: la palabra
poética rivalizó en variedad y amplitud con el cosmos. Quizá el chileno haya
sido el último de nuestros poetas que quiso cumplir una función profética,
universal y totalizante. Así, en un solo movimiento envolvente, celebró el
mundo, se exaltó a sí mismo y fue un gran cantor de su pueblo y su patria
americana. (José Miguel Oviedo)
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